
Hoy por primera vez, me tome el tiempo de ver el primer episodio de una nueva serie en SONY, llamada Los Caballeros las prefieren Brutas. Muchos de los que están leyendo pensaran, Adriana? Ver una serie de televisión en español? Como has cambiado? Jaja! Y pues sí, su razón tienen, la verdad es que usualmente yo soy muy prejuiciosa cuando se refiere a programas latinos, pero, la serie está dando de qué hablar en muchos lugares, y si hay algo que detesto más que un show latinoamericano, es no saber de qué es lo que tanta gente está hablando (mientras eso de lo que están hablando no sean malas noticias).
Es lo que me llevo a leer los libros de Crepúsculo, fue también lo que me indujo a alquilar la película El Exorcista (lo cual lamentare el resto de mi vida) y lo que me ha hecho hasta el momento, mantenerme al tanto de series tan controversiales como Big Love (HBO), esa terrible necesidad de saber que es de lo que la gente está hablando.
Como mínimo es saber de qué trata el asunto, la mayoría de las veces los temas que despiertan mi curiosidad simplemente por no estar “detrás del palo” no llegan a cautivar mi interés por mucho tiempo, otros sin embargo, si logran pasar el filtro y cruzar la línea.
Los Caballeros las prefieren Brutas aun está en una zona gris, aun no estoy segura que pienso realmente de la serie, tiene sus momentos rescatables, pero muchos otros se sienten sobreactuados y bastante clichés (ya sabemos lo que pienso de esos), pero algo si tengo que darle a la serie, al menos es un intento que vale la pena mencionar, los productores están tratando de llegar a una generación de jóvenes adultos en el día a día actual, y más importante aun el día a día real, y nos muestra, de una manera a veces entretenida, situaciones que nosotras las mujeres jóvenes adultas verdaderamente hemos tenido que experimentar.
Uno de esos momentos que valen la pena rescatar es el final de ese episodio piloto, en donde Cristina (la protagonista) termina con un monologo que de verdad me hizo reflexionar, y me gustaría compartirlo:
“Después de todo lo que me ha pasado, empiezo a entender que hay dos tipos de mujeres, las que se toman la vida como un juego y mantienen sus opciones abiertas y las mujeres como yo, que la vida nos da tres vueltas.
Algunas mujeres logran domar la fiera que llevan dentro para alcanzar un mundo ideal, así sea a costa de su propia libertad, otras mujeres nos volvimos tan independientes que los hombres terminan pensando que no los necesitamos y acabamos solas, y es esa mujer aparentemente bruta y de muchas curvas que juegan a la perfección el papel de desvalida la que se queda con algunos de ellos.
En fin, hoy es otro día, y al menos intuyo que por allí, en algún lado esta lo que quiero, aunque no sé qué es lo que quiero, pero por descarte, sé lo que no quiero, y eso es, acabar mi vida sola.
Y esta es la historia donde yo fui aprendiendo a distinguir entre el ser, y el parecer ser, y del querer ser, del poder ser, porque todas las anteriores no son la misma cosa.”
Y creo que por ahora, las palabras de Cristina lo dicen todo…