No envidio a quien no tiene motivos para llorar,
agradezco a la nube que se vació sobre mi cara
esta pena pausada,
sé ver el gris del arco-iris
igual que sé poner color a las pesadillas
pero aún no sé cómo cerrarme los ojos,
me anestesia todo lo que me duele
y eso es algo que nunca comprenderé
pero he suspirado agua por los ojos viendo el mar
y creo que lo entiendo.
Solo me valoro en otras bocas,
me canso de los espejos
y de las orgías de palabras vacías,
olvido todo lo que no fue capaz
de romperme y reconstruirme en un mismo golpe,
empatizo con todo aquel que acumula bocetos incompletos
porque mi vida también fue una mancha negra
en un lienzo blanco,
-pero entonces alguien me llevó a un museo
y me llamó arte-.
Quizá solo se trate de encontrar a quien te sigue mirando
cuando tú cierras los ojos.
del libro 'Baluarte' de Elvira Sastre
