
La luna
La luna se puede tomar a cucharadas
o como una cápsula cada dos horas.
Es buena como hipnótico y sedante
y también alivia
a los que se han intoxicado de filosofía
Un pedazo de luna en el bolsillo
es el mejor amuleto que la pata de conejo:
sirve para encontrar a quien se ama,
y para alejar a los médicos y las clínicas.
Se puede dar de postre a los niños
cuando no se han dormido,
y unas gotas de luna en los ojos de los ancianos
ayudan a bien morir
Pon una hoja tierna de la luna
debajo de tu almohada
y mirarás lo que quieras ver.
Lleva siempre un frasquito del aire de la luna
para cuando te ahogues,
y dale la llave de la luna
a los presos y a los desencantados.
Para los condenados a muerte
y para los condenados a vida
no hay mejor estimulante que la luna
en dosis precisas y controladas
- Jaime Sabines
Los poetas son mis amigos…
Me dan alimento y refugio, cuando el frio y el hambre azotan mi cuerpo.
Me dan alegría y paz cuando los relámpagos me despiertan en la noche y no dejan la luna brillar.
Me endulzan la tristeza, con dosis pequeñas de nostalgia y añoranzas, para que recuerde que no todo es áspero y gris.
Me explican dicotomías internas, cuando el intelecto no aplica y las definiciones están de más.
Me acompañan cuando no tengo con quien llorar, cuando las risas son un eco y me envuelven con brazos grandes llenos de seguridad.
Y lo más importante:
Me dan la razón, cuando al amor, amistad, esperanza, vida, esplendor y sueños, se refiere.
Los poetas son mis amigos…
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