Que Dios bendiga a Dios.

Thursday, March 25, 2010

Me encanta Dios. Es un viejo magnífico que no se toma en serio. A él le gusta jugar y juega, y a veces se le pasa la mano y nos rompe una pierna o nos aplasta definitivamente. Pero esto sucede porque es un poco cegatón y bastante torpe con las manos.

Nos ha enviado a algunos tipos excepcionales como Buda, o Cristo, o Mahoma, o mi tía Chofi, para que nos digan que nos portemos bien. Pero esto a él no le preocupa mucho: nos conoce. Sabe que el pez grande se traga al chico, que la lagartija grande se traga a la pequeña, que el hombre se traga al hombre. Y por eso inventó la muerte: para que la vida, no tú ni yo, la vida, sea para siempre.

Ahora los científicos salen con su teoría del Big Bang... Pero ¿qué importa si el universo se expande interminablemente o se contrae? Esto es asunto sólo para agencias de viajes.

A mí me encanta Dios. Ha puesto orden en las galaxias y distribuye bien el tránsito en el camino de las hormigas. Y es tan juguetón y travieso que el otro día descubrí que ha hecho frente al ataque de los antibióticos, ¡bacterias mutantes!

Viejo sabio o niño explorador, cuando deja de jugar con sus soldaditos de plomo y de carne y hueso, hace campos de flores o pinta el cielo de manera increíble.

Mueve una mano y hace el mar, y mueve la otra y hace el bosque. Y cuando pasa por encima de nosotros, quedan las nubes, pedazos de su aliento.

Dicen que a veces se enfurece y hace terremotos, y manda tormentas, caudales de fuego, vientos desatados, aguas alevosas, castigos y desastres. Pero esto es mentira. Es la tierra que cambia y se agita y crece cuando Dios se aleja.

Dios siempre está de buen humor. Por eso es el preferido de mis padres, el escogido de mis hijos, el más cercano de mis hermanos, la mujer más amada, el perrito y la pulga, la piedra más antigua, el pétalo más tierno, el aroma más dulce, la noche insondable, el borboteo de luz, el manantial que soy.

A mí me gusta, a mí me encanta Dios. Que Dios bendiga a Dios.

Jaime Sabines

La Excepción, no la regla...

Wednesday, March 24, 2010

He batallado gran parte de mi existencia (y estoy segura que muchos también) en entender una de esas preguntas grandes de la vida: que es lo que realmente quiero?, es una pregunta difícil, no es así? Que es lo que cada uno de nosotros realmente quiere? Es todo un viaje de autodescubrimiento, identificar que es lo que cada uno realmente quiere.

Que queremos de la vida?, del amor?, de nuestros amigos?, de nuestro compañero o compañera?, es un recorrido que poco a poco se nos va revelando con el pasar de los años, nos hace madurar, y nos convierte en adultos.

Pero viene la contraparte, cuales son las cosas que necesito? Nunca he tenido problemas en identificar cuáles son las cosas que necesito. Esas, son sencillas, sobresalen; estas cosas usualmente no son discretas, no son susurros al oído, son gritos, gritos que escuchamos incluso en tumultos y algarabías. Esas, son fáciles de escuchar y mucho más sencillas de entender.

Yo necesito creer en las excepciones...

Que monótonos son los clichés, no les parece? Predecibles, rutinarios, planos, nada nuevo que esperar.

Yo no vivo por los clichés, yo vivo por las excepciones…

Lamentablemente los clichés son inevitables, a veces nos atrapan y formamos parte de muchos, incluso nos envuelven y vivimos nuestra vida sin saber de cuantos formamos parte. Personalmente, no me interesan, la palabra diferente nunca ha sonado más bonita en mi vida.

Yo busco lo diferente…

Qué triste es darte cuenta que formas o has formado parte de clichés, que molesto es darte cuenta que la realidad es que: cuando el rio suena, es porque piedras trae. Especialmente cuando odias los clichés, cuando tratas de no ser parte de ellos, cuando quieres creer fielmente que tu eres la excepción. Pero la verdad es que muchas veces no lo eres. La verdad es: tú formas parte de la regla, pocas veces serás la excepción. Acéptalo, y vive con esto.

Pero yo, necesito creer en las excepciones. Tienen que estar allá fuera, en algún lado, no es así? De algún lado tiene que haber surgido el término? Sé que existen. Es cuestión de no darse por vencido y seguir buscando. Los clichés te podrán atrapar de vez en cuando, te sacuden la voluntad, te quitan la esperanza y te amenazan con cinismo, desconfianza e infelicidad.

Pero yo creo en las excepciones, y creeré en ellas toda mi vida. Definitivamente se vive más feliz así. He vivido más feliz así. Tal vez los golpes son desde más alto. Pero confieso, que 99% de las veces, vale la pena llevarse el golpe. La alternativa simplemente no es concebible para mí.

Soñadora empedernida hasta la muerte... Amo cuando la gente me sorprende, cuando son diferentes. Cuando me dan la excepción y no la regla. Y agradezco a los que han dado ese gran regalo. Y sé que en mi búsqueda por encontrar las singularidades he encontrado quien vea la excepción en mi. Y ellos también han dicho que nunca la palabra diferente ha sonado más bella.

Y a los que no dan lo diferente, sino, más de lo mismo, esos no perduran y al final pierden todo su color, malgastan todo su brillo y terminamos confundiéndolos dentro del paisaje, pasan a ser un elemento más.

Yo quiero ser un detalle en la pintura. Lo que te detienes a mirar, una referencia en el oleo, y no una pincelada más. Me reusó a ser más de lo mismo… Yo quiero ser una excepción.

I got here as fast as I could

Friday, March 5, 2010

Have you ever heard the phrase: “To the world you are someone, but, for someone you are the world”?

I’m sure you have, it’s a pretty common phrase, and people use it a lot. If you know me a little bit, you would know that I am really into quotes, I love them, and I spend time and effort looking for good ones, often… But the cheesy ones are not something I really enjoy, the common the quote, the less pretty it sounds.

But I thought about this particular phrase yesterday for some reason. Well that’s not entirely true; someone made me think about it.

Can it be possible?

Apart from family and closest friends, which we all know that care for us and love us for who we really are, can it be possible that someone that we are sure never thinks about us, actually loves us and thinks the world of us? Maybe it is.

And if it is? Should that make us feel happy? Or should we feel sad? Is knowing that someone out there thinks the world of us, and having no idea about this fact, something worth feeling happy about?

That’s something to think about isn’t it?

It is a nice surprise to know that someone you were almost sure never thought about you anymore, does, for all the wrong reasons maybe, but being in somebody’s thoughts is something nice knowing after all.

For a person that often feels alone having people around all the time, it’s very comforting; maybe there is some hope after all? Maybe the wait is not really a wait, but a knowledge trip. Maybe, it’s all about discovering the right things at the right time. Can it be not about waiting but about finding out?

I’m rambling again, aren’t I? Sorry!

So maybe the phrase “To the world you are someone, but, for someone you are the world” is true, maybe is not. I guess without knowing it, it becomes irrelevant.

I heard something in a TV show the other day: A woman was speeding down a highway, when a police officer pulled her over. When he finally stepped next to the driver’s window he said: -Young Lady I have been waiting for you all day- and to that she responded: - I’m sorry officer I got here as fast as I could- .

I know that I’m tired of waiting. And I might have to wait a little longer but, he's on his way.

And he is getting here as fast as he can...