El 2010 fue un año muy interesante, este fue el año en el que me definí como persona. Tengo ya mucho tiempo de estar tratando de descifrar preguntas grandes en mi vida. Preguntas que realmente no he sabido cómo contestar. Por mucho tiempo me sentí perdida, perdida en la inmensidad de mi cabeza, sin saber que era lo que quería de mi vida, y por ende, de mi misma y de los demás.
Preguntas grandes como lo son: Quien soy yo? Que quiero ser? Que ando buscando? Todas, preguntas tan importantes, que me sentía abrumada buscando las respuestas. No entendía que quería hacer con mi futuro, con mi carrera, con mi vida amorosa. Todo era como una película borrosa que no lograba entender.
El 2010 fue el año de la verdad. El año donde mi búsqueda fue la verdad, la verdad de otros y principalmente mi verdad. Aprendí muchas cosas de mi pasado, aprendí verdades que tal vez no quería conocer pero necesitaba escuchar. Y de esa manera encontrar mi propia verdad.
Aprendí que lo que los demás me hagan no me define como persona y no define mi valor. Suena obvio verdad? Pero la teoría y la práctica son cosas muy diferentes, y cuando te ves envuelto en una realidad de este tipo, no hay definición ni teoría que valga, solo lo que tú sientes y encontrar paz con esos sentimientos, es lo que vale.
Aprendí quien soy, y que quiero de mi futuro, finalmente logre encontrar dentro de mi gran desbalance interno quien quiero ser académicamente, y finalmente tomar el siguiente paso. No valió la presión familiar, la presión de amigos ni la presión de la sociedad. Esas presiones para mí siempre han sido secundarias, nunca me he dejado guiar por lo que los demás piensen correcto, lo correcto siempre ha sido, lo que funciona para mí. No fue, sino, hasta que yo logre encontrar la respuesta dentro de mí, que sentí la necesidad de volver a retomar ese camino, y hacerlo como siempre quise hacerlo, sin presión de nadie, bajo mis términos y con mucha emoción y felicidad de seguir adelante. Darme cuenta que al final de tantos años sigue existiendo una ingeniera dentro de mí. Como me costó encontrarla de nuevo.
Aprendí que es lo que quiero de esa persona que estara a mi lado. Entendí quien debe de ser como ser humano, como amigo y como hombre. Aprendí como quiero ser mirada y como quiero ser amada. Al final entendí cual es el tipo de persona que me hace feliz y con quien estaría dispuesta a compartir mi vida y todo el amor que tengo para dar.
Aprendí que es lo que puedo conseguir y lo que puedo soñar, y aprendí que clase de persona soy. Aprendí que puedo perdonar, y perdonar de verdad, ser feliz y olvidar el dolor. Aprendí que lo único más grande que mi desconfianza y que mi carácter fuerte, es mi corazón. Y que este es capaz de dar todo y no engañar, de sanar y mantener su ingenuidad innata, su alegría sincera.
Soy feliz porque lo entendí, ahora es cuestión de ponerlo en práctica y de lograr mis objetivos.
Claro… los pequeños detalles que nos presenta la vida nos recuerda como la teoría es diferente a la práctica:
En el 2010 conocí a un hombre con quien quisiera estar pero no puedo.
Y conocí a otro con quien podría estar pero no quiero.
Detalles… detalles….
Pero el 2010 me dejo mucho, más de lo que puedo explicar en palabras. Me dejo un sentimiento de paz, de plenitud emocional. Es algo que realmente no tiene precio para mí. El 2011 comenzo de la forma en que comenzó, gracias al 2010 y al descubrimiento de mis verdades.
Más allá de eso, no sé nada….
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